¡Convergencia!

Por el Rabino Samuel Garzón.

En el marco de la festividad de Purim, la mitzvá más destacada es: “Mikrá Meguilá ~ Lectura de la Meguilá”. La definición común de la palabra “Mikrá ~ Lectura” es: “Mashmía LaOzen ~ Darlo a conocer al oído”. Es decir, transferir la información contenida en el pergamino, donde las palabras vivas permanecen en un estado latente, a nuestro corazón y cerebro, a través del oído.
El mecanismo de la ley judía, que permite que esto funcione así, es el principio de “Shomea Keoné ~ El que escucha, es como el que habla”. O sea, mientras que escuchamos al lector de la Meguilá, cumplimos con el precepto, como si fuese que nosotros mismos la leyéramos. En este sentido, se deduce que existe una igualdad entre todos, en el Pueblo de Israel.
Sin embargo, en Sefirat HaOmer, la naturaleza de esta mitzvá es contar los días que hay entre Pesaj y Shavuot, propiamente, sin intermediario alguno. La Guemará en Menajot 65B, cita el versículo: “Usfartem Lajem ~ Y contaréis para vosotros mismos”, lo que implica que el conteo debe ser realizado por cada individuo. Esto refleja la diversidad de los yehudím y no un simple conteo que expresa el conocimiento que otro día ha arribado a nuestra vida, sino que es la expresión – individual – del nacimiento de una nueva oportunidad de crecimiento espiritual y personal.
En nuestra vasta Torá, encontramos reflejada esta yuxtaposición de conceptos, en otras coyunturas. Por ejemplo, al cumplir ciertos mandamientos, recitamos las “Birkot HaMitzvot ~ bendiciones para los preceptos”, al unísono. En cambio, existen las “Birkot HaNeenim ~ bendiciones por disfrutar al comer, beber y oler”, las cuales pronunciamos de manera individual, ya que este disfrute es unipersonal.
Si tengo la intención de disfrutar algún alimento delicioso, las normas de cortesía (y de la ley judía) requieren que sea yo quien le pida permiso al proveedor, al Creador del Universo (y no, solamente, al fabricante del alimento, quien presuntamente fue remunerado por fabricarlo), a través de una “Berajá ~ bendición”. Además, al finalizar, también debo decir “Gracias”, por medio de otra “Berajá ~ bendición”, ya que me beneficié – directamente – de ese alimento.
Así mismo, en el contexto de Sefirat HaOmer, en cierto sentido, se trata del beneficio de “mi tiempo”, concedido por el Creador, para usarlo de la mejor manera posible y convertirme en una mejor persona cada instante de mi vida. Por eso, Sefirat HaOmer es una mitzvá unipersonal. O sea, cada yehudí, por separado, cuenta el Omer, ya que nadie puede contar el tiempo ajeno, que es aprovechado de manera distinta por cada individuo íntegro y activo dentro de nuestra sociedad.
Y es, justo en ese instante, donde entra en vigor la frase: “Dentro de la diversidad surge la convergencia”

Otro Proyecto Desarrollado por Páginas Web Venezuela C.A