El lema Macabeo

Por Rab. Samuel Garzón

Janucá es el tiempo en el cual recordamos a los heroicos Macabeos y el milagro del aceite que ardió por 8 noches. A través de la historia judía, han existido héroes en cada generación. Cada uno de ellos luchó para preservar nuestra herencia, para que podamos continuar viviendo, hoy, como judíos orgullosos de nuestro legado.

Durante un tiempo de persecuciones, hace 1.700 años atrás, el gran sabio Rabí Jiyá estaba preocupado porque las enseñanzas de la Torá podrían ser olvidadas por el pueblo judío. Ante tal amenaza, Rabí Jiyá capturó un venado, le hizo Shejitá y dio su carne a los huérfanos de su ciudad. Luego, curtió la piel del animal y sobre esta escribió los 5 libros de la Torá. Escogió a 5 niños, y a cada uno le enseñó, uno de los libros del Pentateuco. Luego, escogió a otros 6 niños, y a cada uno le enseñó, uno de los seis tomos, de la Mishná – la Ley Oral.

Al finalizar este proceso, Rabí Jiyá le indicó a cada uno de los 11 niños: “Enseñen lo que han aprendido, uno al otro”. Con esto, dice el Talmud, que Rabí Jiyá aseguró que el pueblo judío nunca se olvidaría de la Torá.

Esto plantea una pregunta: Once niños, es un grupo bastante pequeño. ¿Por qué Rabí Jiyá, no enseñó todos los libros a todos los niños? ¿Por qué enseñó a cada niño un solo libro?

La respuesta es que era esencial, para el éxito de este proyecto, que los niños se enseñaran los unos a los otros. Para asegurar que la Torá no se olvide, tienes que enseñar a otros lo que tú has aprendido. ¡Ese es el secreto!

Entonces, si conoces la clave de la felicidad, enséñala. (La clave de la felicidad es apreciar lo que tienes, en vez de lamentarte por lo que no tienes.) ¿Acaso está tu amigo triste o deprimido? ¡Dale algo de alegría! Si tienes la posibilidad, debes ayudar.

Esto no se trata de “forzar a los otros a que acepten tu opinión”. Sino, simplemente, transmitir información – que le permita a tu amigo conectarse con lo que él ya sabe – y redescubrirlo por sí mismo.

No creas que no puedes. Tienes la habilidad de generar un impacto especial en otros. Tal y como lo hacemos al encender las velas de Janucá con el Shamash,  ya encendido. Con un poquito de luz y sabiduría, tú puedes ayudar a la humanidad entera.

Este concepto aún se aplica hoy en día. ¿Aprendiste algo precioso? Di a ti mismo: “Eso fue fascinante. ¿Qué me enseñó sobre la vida? ¿Cómo puedo transmitir esta reflexión a otros?”.

Enseñar, también te beneficia a ti. Tener que explicar una idea a otros te obliga a clarificarla para ti. Lo transformaste de potencial a realidad.

Cuando enseñas a alguien, asegúrate de que entiendan, cuán importante es re-transmitírselo a otros. Eso es asegurar que la Torá nunca será olvidada por el pueblo judío. Y así seguiremos con el lema Macabeo. “Hashem, La Torá y Am Israel, JAY”.

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