PÉSAJ 5775: Libertad en cuerpo y alma

 

Pésaj es la fiesta de la libertad. Pero, ¿qué es libertad? Libertad es la posibilidad de escoger, y por eso Dios concedió al hombre la Bejirá (el libre albedrío). Colocó entonces, en el centro del Gan Éden, el Árbol del Bien y del Mal (Bereshit 2:9). Pero, sucede que para escoger hay que tener conocimiento, hay que saber de qué se trata cada opción.

Por este motivo, Dios, antes de conducirnos a Éretz Israel, nos entregó la Torá. El ignorante jamás puede ser, verdaderamente libre. Explica Rabí Yeoshúa Ben Leví (Avot 6:2) que con respecto a las Tablas de la Ley fue dicho: “La escritura era escritura de Dios grabada (Jarut) sobre las Lujot” (Shemot 32:16). “Pero no debes leer Jarut – dice Rabí Yeoshúa – sino Jerut (libertad)”. Ambas palabras se escriben JET-RESH-VAV-TAV. “Pues – concluye Rabí Yeoshúa – es libre quien estudia Torá”. Cuando Dios nos condujo hasta Éretz Israel, fue colocada la bendición en el monte Guerizim y la maldición en el monte Eval (Devarim 11:29), para que cada quien pudiera escoger. Sin libertad, no hay Mitzvot. El Éved (el siervo) está exento de las Mitzvot Asé. Sin libertad, no hay alegría, y el pan que comemos es el pan de la aflicción. La Hagadá empieza con el hermoso y esperanzador párrafo Ha Lajmá: “Este es el pan de la aflicción que comieron nuestros padres en tierra de Egipto. Todo el que tenga hambre, venga y coma. Todo el que necesite festejar la Pascua, que venga y la festeje. Este año aquí, el próximo año en tierra de Israel; este año aquí siervos, el próximo año en tierra de Israel, libres”. Sin embargo, si somos libres esa misma Matzá (pan ázimo, duro y seco) se convierte en el pan del regocijo, en el pan de la festividad de Pésaj. Pero, si no hay libertad, el Jametz, el pan leudado suave y esponjoso, no nos satisface. La libertad es alimento espiritual.

A través de la Matzá, recordamos el pasado (la esclavitud en Egipto) para mejorar el presente y el futuro. Al eliminar el Jametz, ponemos límite a lo material, y tratamos de superar el orgullo y la vanidad (herramientas del Yétzer Hará) que nos encadenan a lo superficial y a lo frívolo. La libertad es la esencia del ser humano, pero, libertad no significa anarquía, sino parámetros y límites. Por eso, el ser humano no puede vivir en soledad, necesita de la sociedad. De ese modo, es libre para poder compartir y asumir el diálogo y la reconciliación, respetar al prójimo y así establecer la paz. El ser humano requiere de la compañía, de la pareja y del matrimonio. Solamente, de esa manera puede superarse y realizarse en todos los aspectos de la vida.

Pésaj, no solamente, significa libertad física, sino también – y sobre todo – libertad espiritual. Franz Grillparzer (1791-1872), jurista y escritor austríaco, dijo: “Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo”. Moshé le exigió al faraón que dejara salir al Am Israel, no para que se dedicara al ocio y la holgazanería sino para que el Am Israel se pusiera al servicio de Dios (Shemot 5:1). Moshé exigió al faraón la libertad física para que el Am Israel, a través de Torá y Mitzvot, alcanzase la libertad espiritual. ¿Pero acaso son libertad las exigencias de la Torá, y todas sus prohibiciones y restricciones? Rabí Nejuniá Ben Hakanáh dijo (Avot 3:6): “Quien acepta el yugo de la Torá se libera de la servidumbre. Quien lo rechaza se encadena a la voluntad de los poderosos y de las cosas terrenales”. En Egipto no teníamos libertad física, y entonces éramos extranjeros en una tierra extraña. Cuando no tenemos libertad espiritual, la Neshamá es extranjera en un cuerpo extraño, un cuerpo que únicamente responde a su instinto animal y que se encuentra esclavizado por el materialismo. Solamente, es libre quien sabe controlarse a sí mismo. El ser humano es una dualidad material / espiritual que debe mantenerse en armonía y equilibrio. Los enemigos del Am Israel nos adversan y nos combaten en el campo existencial e ideológico. El faraón buscaba desviarnos de nuestro propósito espiritual y del desarrollo, por medio de la Torá, de nuestra potencialidad ética y moral.

Mitzráim viene de la raíz Metzer que significa “estrecho” y “reducido”. La Torá, por el contrario, es amplitud y superación. Pero también, existe un faraón que es interior y un Mitzráim que, solamente, existe dentro de nosotros. Por eso, dice la Hagadá (Bejol Dor): “En cada generación, la persona está obligada a considerarse a sí misma como si hubiera salido de Egipto”. Es decir, que la persona debe luchar por su propia y particular liberación, y ése es uno de los fundamentos esenciales de la festividad de Pésaj.

Debemos entender que la vida es un constante combate en el que la materia intenta doblegar al espíritu y el espíritu intenta liberarse del dominio de la materia. En este combate, la Torá es el instrumento y la herramienta de la liberación espiritual. Las Mitzvot Asé (prescriptivas) son buenas acciones que elevan nuestra alma, y las Mitzvot Lo Taasé (prohibitivas) son restricciones que nos enseñan el autodominio y la contención. Que tengamos un Pésaj Kasher Vesaméaj, y que en este Pésaj 5775 logremos liberarnos, definitivamente, de nuestro propio y particular faraón de la opresión.

 

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