Amán en nuestros días

Por el Rab. Samuel Garzón.

AIV.

 

La Meguilá de Esther relata un acontecimiento histórico, desglosado en diferentes etapas y escenarios. Cuando reflexionamos acerca de cada evento por separado, todo nos parece normal y casual, pero al unir todas las etapas y analizar el proceso en su conjunto, descubrimos que no puede ser únicamente  cuestión del azar: La misma noche en la que el Rey Asueros pierde el sueño, le es leída la crónica de Mordejai; horas más tarde, Amán se presenta ante Asueros para solicitar el ahorcamiento de Mordejai y, ese mismo día, Esther decide revelar su identidad.

Es en Purim, cuando se puede entender la relación existente entre la libertad de acción del hombre y la voluntad del Creador. Todo consiste en analizar los procesos históricos en su conjunto, y no por etapas aisladas, al igual que cuando leemos la Meguilá, a medida que vamos avanzando en su lectura, no podemos ir enrollando el pergamino; debemos dejarlo abierto y analizarlo como una sola unidad.

Los judíos, al salir airosos de este peligro inminente, decidieron festejar de diferentes maneras: Ofreciendo un banquete, repartiendo comidas entre familiares y amigos, dando apoyo económico a los necesitados y leyendo la Meguilá año trás año, generación trás generación. Todos juntos, auguran la unicidad del Pueblo de Israel y su eterno nexo con el Creador.

Estos conceptos festivos que giran en torno a Purim, nacen después de una salvación nacional de un enemigo – llamado Amán – que izó la bandera del odio injustificado e irracional ante una nación, sólo por su condición de judíos, esto nos recuerda la ideología inquisidora, entre otras más.

Desde la cuna del Pueblo Judío, al emanciparnos del yugo egipcio, se manifestó este odio gratuito hacia toda la Nación, cuando fuimos atacados por Amalek en Refidim. Y lo más asombroso, es que sin tener una logística armamentista, sin aún poseer  tierra propia y sin haber recibido la Torá, nos atacaron, sin motivo racional alguno.  Este es el eje ideológico de Amalek y sus descendientes, quienes han estado presentes a lo largo de la historia universal, en diferentes épocas y con diferentes protagonistas.

Incluso a los judíos no identificados, ellos los persiguen también, como ocurrió durante el nazismo, que hasta tres generaciones de descendientes de judíos, fueron castigadas brutalmente, por su condición ancestral.

Todo esto, lamentablemente, sigue siendo parte de los titulares de la prensa internacional, donde se ve reflejado el odio irracional entre sectas, religiones y razas.

Sobre todo, en nuestros días, vemos líderes de Naciones que niegan el Holocausto y amenazan la existencia del Estado de Israel, inclusive en sesión plenaria de la ONU.  … y el mundo calla ante tanta barbarie….

Es en Purim, cuando se puede entender la relación entre el libre albedrío del hombre y la voluntad Divina. Todo consiste en analizar los procesos históricos en su conjunto. Todos juntos, auguran la unicidad del Pueblo de Israel y su eterno nexo con el Creador.

Nunca el judío será vencido, si se mantiene unido a su Pueblo, comunidad y fe.

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