Hoy es: 13 Kislev 5781 28 de noviembre de 2020

Nuestra historia
Asociación Israelita de Venezuela

Pesaj: costumbres y tradiciones

Pesaj es conocida como la «fiesta de la libertad», se conmemora el Éxodo judío de Egipto luego de 210 años de esclavitud. También considerado como el «nacimiento» del pueblo judío, pues sus lecciones de lucha e identidad continúan formando las bases de la conciencia judía 3300 años después del evento.

Pesaj es una festividad de 7 días en Israel y 8 días en la diáspora, pues ante la antigua duda de un error de cálculo en el calendario se agrega un día extra para asegurar su cumplimiento, comienza el 14 al 22 de Nisan al 22 – 8 al 16 de Abril.

Durante ese periodo esta prohibida la ingestión de alimentos derivados de cereales (avena, cebada, centeno, espelta y trigo) fermentados, llamados en hebreo Jametz (חמץ). En su lugar, durante la festividad se acostumbra a comer matzá (מצה), o pan ácimo. Según la tradición, el pueblo judío salió de Egipto con mucha prisa y sin tiempo de prepararse, por lo que no hubo tiempo para dejar leudar el pan para el camino, dando origen a la tradición.

Los días previos a Pesaj se debe limpiar la casa de todo el Jametz (Productos que contengan cualquier clase de cereal (trigo, cebada, centeno, sémola, avena y productos fermentados). Especialmente debemos tener cuidado en la limpieza de la cocina, el comedor y las habitaciones, las vajillas y los utensilios de cocina. La vajilla y los utensilios de cocina, usados durante todo el año contienen Jametz y no deben ser utilizados en Pesaj. Es conveniente tener un juego de utensilios especialmente para su uso en Pesaj.

Fiesta de Liberación

Pésaj conmemora la salida de Egipto, la fiesta de la liberación judía, que se traduce por “saltar” o “pasar por alto”. Pero si bien es considerado primordialmente como la fiesta de la liberación, también nos enseña que la misericordia jugó un papel capital en la salvación de los judíos de la esclavitud egipcia.

En Pésaj, los judíos de todo el mundo estarán sentados para el séder y leerán la Hagadá, uno de los más queridos y populares libros.

De acuerdo con el relato del medrash, “Y vio Dios a los hijos de Israel” (Shemot, 2:25). Nuestros sabios interpretan que Dios vio cómo los judíos tenían misericordia el uno por el otro. Cuando uno terminaba de realizar la cuota de ladrillos que le era impuesta, se dedicaba a ayudar a su compañero. De modo que cuando Dios vio esta solidaridad, dijo: “Por el mérito de ayudarse y de tener misericordia, Yo también la habré de tener con ellos y los ayudaré”.

Desde siempre los judíos relacionan la festividad de Pésaj con la hermosa virtud de la misericordia,  y mucho antes de la fecha indicada se preocupan para que todo judío tenga los medios indispensables que le permitan celebrar dignamente esta importante festividad. Al iniciar el séder, recitamos las palabras de introducción Ha lajmá anyá, que alude al pan de la pobreza (o de la aflicción) que comieron nuestros padres en Egipto, e invita al hambriento a comer con nosotros.

Aquí se denota una vez más que Pésaj nos enseña la virtud de la misericordia, la misma que caracterizó siempre al pueblo judío, tal como lo cita el Talmud, tratado de Yebamot 76b: “Tres características tiene este pueblo: son misericordiosos, son recatados y ayudan al necesitado”.

El judaísmo ha defendido desde sus primeros tiempos el respeto y el reconocimiento de cada individuo. Rabí Akivá identifica la esencia del judaísmo con el lema: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Vayikrá, 19:18). Así, el amor y la misericordia serán siempre las bases del credo judío.

El Rabí Ibn Ezra enfatiza que no sólo se debe amar al prójimo, sino también hay que respetarlo. Respetar la personalidad de cada uno debe ser el principio de toda comunidad, pues como dice el tratado de Sanhedrín 36B, “El que destruye un alma de Israel, es como si hubiera destruido el mundo entero, y el que sostiene un alma de Israel es como si sostuviera el mundo entero y tuviera misericordia por el individuo como por la humanidad entera”.

Un solo hombre es equivalente a toda la Creación, es decir, que un hombre es tan importante como todo lo creado. Él debe ser respetado, y a la vez cada ser humano debe actuar con misericordia en su relación con el prójimo.

El “buen corazón” es en efecto el primer requisito talmúdico para que un individuo sea verdaderamente piadoso y observante. La ausencia de un “buen corazón”, que puede presentarse de innumerables maneras, es ciertamente una mancha en la integridad religiosa del individuo.

De acuerdo con el Talmud, la santificación misma del nombre de Dios y la credibilidad de la vida religiosa dependen de hechos, de la puesta en práctica de principios éticos y morales.

Nuestros sabios atribuyeron al ritual interpretaciones destinadas a acentuar los valores éticos y las normas morales. Por ejemplo, la eliminación de la levadura, jametz, en Pésaj fue utilizada como una oportunidad para identificar el pan leudado con el orgullo y la arrogancia, y para inducir así la eliminación de ambos. Nuestra preocupación constante ha de ser la búsqueda del buen camino, de “hacer lo justo ante los ojos de los hombres y ante los ojos de Dios”, pues “el amor a Dios no puede separarse del año por el hombre”.

Pesaj Sheni: Segundo Pesaj

Pésaj Shení es el Pesaj de la segunda oportunidad.

Se menciona en la Torá, cuando Moisés anunció que el Qorbán Pésaj – Sacrificio de Pésaj (cordero pascual para ser ofrendado) – sólo podía ser ofrecido por personas ritualmente puras. Algunos hombres vinieron a Moisés diciéndole que había personas que entraron en contacto con un cuerpo sin vida y se hicieron así ritualmente impuros, por lo tanto, estaban imposibilitados de participar en el Qorbán Pésaj. HaShem le indicó a Moshé que cualquier persona que no pudiera ofrecer el Qorbán Pésaj a su debido tiempo, el 14 de Nisán, debido un tema de impureza, podrá realizarlo el 14 de Iyar, un mes más tarde, desde la tarde del Jueves 7 hasta la tarde del viernes 8 de Mayo.

Representa la capacidad de encaminarnos de vuelta hacia nuestro núcleo, hacia nuestra conexión Divina.

La Asociación Israelita de Venezuela es la institución que representa a los Judíos de origen sefardí, o cualquier judío que se inscriba como miembro. Esta representación incluye también una responsabilidad social por cada miembro, por cada familia. Así, la Asociación Israelita de Venezuela se ocupa de velar por la calidad de la educación y por el acceso a la misma para hacer acto de presencia en todas las ocasiones vitales el judaísmo: nacimiento, circuncisión, bar-mitzva, casamiento. Los servicios religiosos se cubren en toda su extensión a través del Departamento Rabínico.